viernes, 12 de diciembre de 2008

del Fercho


La noche de los faroles. Ya aparecen las luminarias titilantes, los faros de la niñez y las estrellas preñadas de nosltalgias. Algún fuego nocturno està por aparecer en medo de la furiosa lluvia. Una bella criatura pasa descalza por la carretera aún mojada, va con su candil ente las manos, tratando de evitar que el viento apague su nervioso sueño hecho de espermas de vela y llamas como lenguas mirando hacia un cielo oscuro. Muchos niños del mundo se acercan al fuego, son la última cruzada gosoza, guerreros en miniatura pasando por las trampas de adultos desgreñados, son poetas y músicos que acuden a poner entre sus manos una vela encendida para conjurar los miedos. Candelas, candelarias, candelosas, fina estampa de mujer trigueña, limpio eco de risas de todas las edades, sol pigmeo que se pone en círculo de luz, oración de todas las religiones y de ninguna como ley. Llegan las candelas, la noche se comparte con fulgores, llamaradas de enamorados, canciones llenas de brazas y de brazos, navegaciòn nocturna por el mar de la inventiva. Llegan las candelas, noche antigua como las primeras grutas, la ceniza casa donde se pintaba con la sangre del bisonte, las primeras sixtinas para la contemplaciòn mìstica. Llegan las candelas, la virgen del diciembre, es una fiesta juvenil con los elementos, es un jolgorio en medio del invierno. Que te acompañe el fuego, que te limpie el alma entera, el desierto también se ven las estrellas y se contempla la luz vertiginosa de los cometas que despiden el año.


un abrazo, el fercho cuartas.

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