Para Ud y su equipo de trabajo unas felicitaciones y agradecimientos por su destacado trabajo con las estudiantes de la I E . Gonzalo Restrepo Jaramillo.
Ivan Aurelio Castaño .S
Docente
2/3/2009
COMUNA 4
INSTITUCION EDUCATIVA GONZALO RESTREPO JARAMILLO
FERIA LITERARIA NUMERO 2
PROMOTOR DE LECTURA: JUAN MORILLO
"Mira que te mando que te esfuerces y seas valiente; no temas ni desmayes, porque Jehová tu Dios estará contigo en dondequiera que vayas."
Josué 1: 9
En silencio observa el manto azul de la virgen y las estrellas de latón coronando la cabeza de yeso. La luz de mediodía reverbera en el vestido esmaltado, causando fulgores de santidad que lo llevan a levantar la mano: la primera cruz en la frente, la segunda sobre los labios, la tercera y última, en el pecho. Tres veces el mismo movimiento de la mano derecha al tiempo que los labios derraman palabras santas: busqué a Jehová, y él me oyó, y me liberó de todos mis temores, busqué a Jehová, y él me oyó, y me liberó de todos mis temores, busqué a Jehová, y él me oyó, y me liberó de todos mis temores.
Creo que fue solo eso.
No se detuvo mucho tiempo.
Aun le faltaba una gran calle por subir antes de llegar a la IE Gonzalo Restrepo.
Anudó, sin darle la espalda a la virgen, los cordones de sus zapatos color naranja (temía caer) y comenzó a caminar.
Le gustaba eso de pasear por la ciudad; por momentos le ayudaba a reflexionar sobre lo que debía decir antes de, o como debía portarse antes de, o lo que debía callar si quería que.
Además caminar le resultaba económico, seguro, incluso, saludable. Recordó esa cita del eclesiástico y comenzó el ascenso: Hombre que ha corrido mundo sabe muchas cosas, el que tiene experiencia se expresa con inteligencia.
Quien no ha pasado pruebas poco sabe, quien ha corrido mundo posee gran destreza.
Muchas cosas he visto en el curso de mis viajes, más vasta que mis palabras es mi inteligencia. Alcanzar la cima le costó un poco más debido en parte al peso de la maleta (cargaba 100 Kits escolares) sobre su hombro derecho y al dolor de rodillas, esta sí real causa de su lentitud, que comenzaba a empeorar con los años.
-Tome acetaminofen para el dolor y estas pastillas de calcio para el hueso- dijo una encantadora rubia en el consultorio 106.
Vale más -respondió con serenidad mientras se arreglaba el pelo con la mano y ajustaba la bufanda a su cuello- pobre sano y fuerte de constitución que rico lleno de achaques en su cuerpo. Salud y buena constitución valen más que todo el oro, cuerpo vigoroso más que inmensa fortuna. Ni hay riqueza mejor que la salud del cuerpo, ni contento mayor que la alegría del corazón. Mejor es la muerte que una vida amarga, el descanso eterno que enfermedad permanente. Manjares derramados sobre boca cerrada, eso son las ofrendas de alimentos puestas sobre una tumba. ¿De qué le sirve el sacrificio a un ídolo? ¡Ni lo comerá ni lo olerá! Así aquel a quien persigue el Señor.
Lee la biblia, señor Carantón, preguntó la sensual medico.
¡A las seis de la mañana, todos los días, señorita!
Lo que sucedió a continuación resultó agradable. Varios profesores salieron a su encuentro cuando cruzó la reja de color rojo a la entrada de la Institución Educativa. Cada uno de ellos lo tomó del brazo y lo llevó en volandas a recorrer todos los pasillos, las aulas, la cafetería y por último, el patio de concentración, donde 420 niñas esperaban su llegada con la misma ansiedad con la cual esperarían a Cristo si aun recordaran su existencia.
-¡Bueno días niñas!-
comienza a hablar con voz mesiánica esto es Comunidad Lectora
¡Espero que lo disfruten!
Y claro que la pasaron bien. Hubo lectura de cartas de amor.
Y claro que la pasaron bien. Hubo lectura de cartas de amor.
Carta de Pablo Neruda a Matilde Urrutia: “Señora mía muy amada, gran padecimiento tuve al escribirte estos mal llamados sonetos y harto me dolieron y costaron, pero la alegría de ofrecértelos es mayor que una pradera”.
Carta de Franz Kafka a Milena Jensenka: “Escribir cartas, sin embargo, significa desnudarse ante los fantasmas, que las esperan con avidez. Los besos por escrito no llegan a su destino, se los beben por el camino los fantasmas.”
Carta de Juan Rulfo a Clara Aparicio “Clara, Claridad esclarecida”.
Carta de Julio Cortázar: “Una carta de amor/Todo lo que de vos quisiera/ es tan poco en el fondo/ porque en el fondo es todo.
Cartas, cartas, cartas leídas por cada niña que venció el miedo de enfrentarse al público, aplaudidas por las restantes, las que se quedaron es sus puestos, comentando al oído con la amiguita, aplaudiendo junto a ella, deseando una próxima carta para atreverse esta vez a leerla frente a todas las demás.
Sin notarlo descubrí que estaba a mi lado, tomándome del brazo con su mano derecha mientras la izquierda me entregaba innumerables hojas de colores:
Juan -me dijo con serenidad- Mira que te mando que te esfuerces y seas valiente; no temas ni desmayes, porque Jehová tu Dios estará contigo en dondequiera que vayas.
Sí Señor- respondí- ¡Entiendo!
Tomé todas las hojas entre mis brazos, como pude, para que no se cayeran y comencé a entregarlas una por una a las 420 niñas que aquella tarde esperaban algo diferente, no sé si mejor o más grande, pero si diferente, fuera de lo común.
Sospecho que escribir cartas, en un horario escolar, a sí mismas, a los otros, al novio o la novia, al amante, al amor imposible sea algo inusual en sus vidas de estudiante.
Sería muy difícil recordar cada palabra que aquella tarde se escribió con lápices, marcadores, pinturas, pintalabios, rímel y esmalte, pero algún día, cuando se publique la Revista de Comunidad Lectora, espero ver alguna de ellas.
De nuevo, sin notarlo, me toma por sorpresa y dice, mientras me ofrece una taza de tinto: Confía en Jehová, y haz el bien; Y habitarás en la tierra, y te apacentarás de la verdad. Deléitate asimismo en Jehová, Y él te concederá las peticiones de tu corazón. Encomienda a Jehová tu camino, Y confía en él; y él hará. Exhibirá tu justicia como la luz, Y tu derecho como el mediodía.
Camino detrás suyo, en silencio y cansado. Hemos dejado atrás 420 cartas, un cuentero que nos hizo reír más de una hora, un poeta de zapatos converses y jean roto, un jardín de claveles blancos, una tarde de amor, lectura y humor.
Pienso que lo único que falta es este informe, que varios días después se escribe, solo, a medianoche, mientras recuerdo la historia que le contó a Josué una amiga muy fashion en la clase dominical de Microsoft Office® a la cual asiste desde hace un mes cuando vio entrar a una morena monumental, en un instituto de capacitación de la calle Bolívia:
…”Estando en estas escuché el gemido de una joven sentada a mi lado, en una de las bancas del instituto. La manera en que contenía el llanto, mientras su compañero la tomaba del rostro e intentaba besarla a la fuerza, me llamó la atención. La mirada que me dirigía, por encima de la cabeza de este tipo, parecía distante y lejana, llena de desilusión y rabia, como si tratara de pedirme silencio si la veía sacar de su bolso un cuchillo o una arma”…
Creo que es todo.
…”Estando en estas escuché el gemido de una joven sentada a mi lado, en una de las bancas del instituto. La manera en que contenía el llanto, mientras su compañero la tomaba del rostro e intentaba besarla a la fuerza, me llamó la atención. La mirada que me dirigía, por encima de la cabeza de este tipo, parecía distante y lejana, llena de desilusión y rabia, como si tratara de pedirme silencio si la veía sacar de su bolso un cuchillo o una arma”…
Creo que es todo.

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