viernes, 6 de febrero de 2009

dibujando la literatura


En el Carnaval de las Artes
Dibujando la literatura


Por: Sara Araújo Castro / Enviada especial Barranquilla

El ilustrador Mauro Evangelista trae sus obras de ensueño, que acompañan a los niños por el mundo de las letras y la fantasía.
‘Conciertos de medianoche’, una de las ilustraciones de este artista formado en la Escuela de Bellas Artes de Macerata y de Venecia.
Fue una frase de la gran ilustradora checa Kveta Pakovska, que le hizo comprender el sentido de su trabajo: “Los libros ilustrados son la llave de entrada al mundo del arte para los niños”. Así, Mauro Evangelista (1963), uno de los más grandes ilustradores de libros en el mundo, dejó de preocuparse porque los editores le pidieran trabajos simples para pequeños.
Formado en la Escuela de Bellas Artes de Macerata y luego de Venecia, Evangelista mostraba en su trabajo una fuerte tendencia al arte surrealista, como él mismo lo explica: “era surrealismo en el contenido y expresionismo alemán en el trazo”. Una búsqueda cercana a la metafísica de Giorgio De Chirico, que de alguna manera planteaba una cercanía con el mundo de la fábula.



Así, por el arte, llegó a la ilustración, pero pasaron algunos años antes de que en 1994 su trabajo fuera escogido para exhibirse en la muestra de ilustradores de la Feria del Libro de Bolonia. “Tuve que trabajar con niños en las escuelas, para acercarme a ellos y comprender su lenguaje. Algo de niño se lleva dentro para hacer este trabajo”, confiesa este artista de hablar pausado que hace parte del Carnaval de las Artes.
Siempre con la certeza de que los niños no pueden ser subestimados y que la ilustración no sólo repite, Evangelista se enfrenta al reto de no caer en los estándares del dibujo al estilo Disney. “Una editorial inglesa me pidió que ilustrara a Pinocho de Collodi, luego se sorprendieron porque no se parecía al de la película. Pues si le piden a un italiano la ilustración de un cuento italiano, no puede parecerse a la versión norteamericana”.
Pero a las reglas del mercado editorial se contrapone el prestigio de varios premios, entre ellos el Barco de Vapor y la versión Premio Andersen Miglior Ilustratore 2008. Por la cercanía ente la pintura y la ilustración, él prefiere historias con un buen bagaje cultural, como la vida de Mozart para niños, o como el poema If —o Carta a un hijo—, del premio Nobel Rudyard Kipling, que ya fue traducido al español y lanzado por la editorial Edelvives. “Este texto es bastante poético y me dio mucha libertad para ilustrarlo. En general la ilustración es poesía y es también un punto de partida en sí mimo”.

Su trabajo es muy exigente y solitario. En un estudio lleno de bocetos, papeles y colores, Mauro Evangelista experimenta cada vez con técnicas nuevas y trata de estar al día con la cantidad de trabajo que le llega de Gran Bretaña, Italia y Taiwán. Este tiempo que pasa en solitario, entre acuarelas y témperas, buscando el momento clave de las historias que recibe para llevarlas a la imagen, y se combina con su trabajo como docente en la maestría de ilustración que creó con el apoyo de la alcaldía de Macerata. Allí da a los jóvenes las bases para que creen un estilo propio. “Nuestro objetivo es darles las herramientas, no hacer la escuela Evangelista. Y ayudarles a resolver los interrogantes principales: qué ilustrar y desde qué enfoque”.

Ahora Evangelista está en Colombia dispuesto a mostrar su trabajo, hablar con ilustradores y artistas colombianos como Gonzalo Fuenmayor y, ¿por qué no?, desarrollar un proyecto académico, como le han propuesto a raíz de esta invitación, una puerta abierta a la creación y a la imaginación literaria.

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