lunes, 2 de febrero de 2009

La Quiebra


TALLER LITERARIO
Jueves 29 de Enero de 2009
Comuna 13 “La Quiebra”
Taller “La poética y la vida”
Promotor: Gabriel Hernández Valencia



“El lenguaje no es solo una de las dotaciones de que está pertrechado el hombre tal como está en el mundo, sino que en él se basa y se representa el que los hombres simplemente tengan mundo”
H.G. Gadamer “Verdad y método” pg. 531


El tiempo, los relojes y los devenires de vivir se encontraron en esta feria con el club de vida del salado; al iniciar esta conmemoración del tiempo, no como aquel monstruo que se resuelve a reducir nuestras vidas, sino por el contrario, como aquel perfume resuelto a dejar marcas para recordar cuan maravillosa y poética ha sido nuestras vidas, invocamos a Jorge Luis Borges con una selección de su material literario, y así servir un poco de vid para pasar por nuestras gargantas lo que la epígrafe de Gadamer convoca: el lenguaje es la evidencia de nuestro corazón.

Sin duda los integrantes del club de vida del salado, tienen la alegría de un corazón joven, la inocencia de un niño envuelto con un manto de lluvia y la picaresca de sus sonrisas al saborear el amor. Este minúsculo detalle permitió entonces que este taller sufriera una metamorfosis, y de ser un espacio entre desconocidos muto con el aroma de palabras sabias y cabelleras canas de honestidad a una ceremonia de vida entre familia, entre amigos, entre amantes.

De la serenidad de Borges y las confituras de sus palabras el rito de la vida y de la poesía tuvo lugar; en donde la memoria de los amores profundos y los hitos de lo inevitable de la vida, conjuraron con la lluvia el mejor de las profecías envueltas entre las palabras de Marcel Proust: “Nuestro corazón tiene la edad de aquellos que ama.”

Esta ceremonia de la vida, el rito del tiempo y de los devenires, no es solo un ejercicio de traer a la memoria un recuerdo y ser este la columna de un poema, es mejor establecer de nuevo los puentes, las arterias entre aquello que se nombra como vida: la poesía.

Con el Club de Vida
GRUPO DE LA TERCERA EDAD.

En esta feria participaron unas mujeres encantadoras de un Club de vida, mujeres cuyos años les han enseñado la magia de los cuentos, la capacidad creadora que posee el hombre frente a cualquier circunstancia, la posibilidad que tienen en sus manos de transformar los entornos por más pesimistas que sean, por más duros o problemáticos.

Estas magas de la vida, autoras de sus años y dueñas de sus posibilidades, estuvieron atentas a los cuentos que hicieron parte del repertorio, tan entretenidas como niñas que nunca habían escuchado cuentos, o como mujeres grandes que nunca los olvidaron, se preocuparon por sentir cada palabra, cada expresión, cada cosa que se menciona y se dejaron involucrar en las historias como si realmente hicieran parte de ellas, como si ellas también fueran parte viviente de esos cuentos, como si fueran sus personajes principales, los protagonistas, las inventoras de semejantes historias.

Una de las experiencias más bonitas que tuvimos con este grupo, fue la respuesta al juego de las adivinanzas; en un principio fuimos nosotros los que empezamos a lanzar adivinanzas para que ellas las respondieran, pero ellas nos sorprendieron, no solo porque las respondían todas sino porque su memoria tenía oculta muchas de esas adivinanzas que solo las abuelas conocen, adivinanzas de sus épocas de escuela y que se han ido perdiendo con el transcurso de los años y la llegada de la modernidad y otros cuentos más urbanos.

En estas abuelas está reunido todo el folclor de nuestra tierra, toda la tradición oral que se necesita para motivar a las nuevas generaciones a no olvidar esas raíces ancestrales que nos permitieron ir recreando la literatura, ellas albergan todo un pasado literario que valdría la pena recuperar y vincular nuevamente en estas actividades literarias, donde la palabra coge forma para describir y narrar los mundo en los que el hombre vive, lo que ha sido, lo que es y lo que puede ser.

En esta actividad logramos abrir un espacio para compartir con ellos no solo lo que saben, sino también lo que son, lo que han vivido y lo que tiene para contarle a la sociedad, sus experiencias, su manera de asumir la vejez y la manera como la literatura les permite estar tranquilos frente a la adversidad, sus búsquedas internas y externas, en pocas palabras su receta para ser felices a pesar de las penas que brillan y resplandecen en sus ojos.

Las abuelas y los pocos abuelos que habían, nos han mostrado que la vida vista y vivida desde la literatura y en este caso particular, desde la tradición oral, cobra sentido, se hace más fácil y el mundo adquiere un sentido más bonito y fue por eso que ellas recomendaron tener espacios de encuentro más seguidos, de tal manera que se pueda recolar todo este material que ellas poseen y que puede servir para llevarlo a las escuelas y colegios y darle una continuidad a estas formas literarias que llenan nuestra tierra de orgullo y enriquecen el patrimonio cultural, haciendo un retorno a las raíces olvidadas del hombre.
Por estas razones y otras esta feria fue todo un éxito.

No hay comentarios: