Paulo César David Díaz.
Comuna 6
4 de febrero de 2009.
Barrio Miramar. Sector los Negritos.
El taller Plásticreando de esa tarde calurosa estuvo dirigido en su gran mayoría a niños de algunas guarderías del sector. Aproximadamente el número de participantes del ejercicio fue de 40 niños y niñas, con edades que no superaban los 4 años; que todo el tiempo estuvieron acompañados por las respectivas jardineras, que estaban a cargo de su cuidado. En general se percibía que estos provenían de hogares de un estrato socioeconómico bajo. Fue un reto trabajar con este número elevado infantes y a la vez por la dificultad de ordenarlos en un círculo, debido a que la feria se desarrollo en una calle muy estrecha y a la par también había otras actividades de la feria literaria. Sin embargo dadas estas condiciones del entorno los niños y niñas estuvieron muy receptivos con el ejercicio y a pesar de su corta edad algunos realizaron su versión personal de la mascota y el animalito de su predilección. Los organice por pequeños grupos, he iba dando instrucción paso por paso del desarrollo del figurín en plastilina, que les enseñe a realizar. No todos terminaron con el ejercicio dado que a su corta edad apenas estaban desarrollando su motricidad fina. Pero el ejercicio complementó de alguna manera, el trabajo de sensibilización que realizan con el apoyo e instrucción de las jardineras en sus respectivas guarderías.
04/02/2009
TALLER DE LECTURA 1
COMUNA 6
BARRIO MIRAMAR
PROMOTOR DE LECTURA: JUAN MORILLO
“La lectura es el viaje de los que no pueden tomar el tren”
Francis De Croisset
Lo ve venir como una bola de fuego, deslizándose vertiginosamente en el oscuro asfalto. Extiende la mano. El sonido seco de los frenos y dos largas líneas de caucho detrás del numero 282. Paga la entrada y se sienta cerca del conductor. Lo puede observar por el espejo retrovisor.
Eso es importante cuando tenga que preguntar si ya llegó. No pregunte demasiado poco ni demasiadas veces. Una pregunta es suficiente, tal vez dos, si tiene mucho miedo de extraviarse. El aire caliente y música vallenata. A su lado una señorita de ojos miel le sonríe. Usted quiere hablarle pero ella no tarda en pedir el favor de cederle el paso y poder salir al corredor por donde caminará hacia la puerta de salida.
Tres toques al timbre. Se baja. Usted se queda. El ascenso es vertiginoso y desde su ventana podrá observar miles de casitas de ladrillo trepando como arañas por cimas estériles. Es posible que aun piense en los ojos de la señorita, pero debe estar atento, muy atento. No descuide el rostro del conductor porque en cualquier momento puede decirle que ya llegó. Las casitas de ladrillo se extienden miles de kilómetros aunque pueda abarcarlas de una sola mirada. Dos o tres personas en cada casita. Calcule. Los niños que nacen vivos a este lado del mundo por un periodo de tiempo X (el que usted quiera), divídalo por100, sume la misma proporción en padres, madres, abuelas, abuelos y ¡Llegamos, Miramar joven! Grita el conductor.
Los pasajeros miran con ironía y una ligera sonrisa se dibuja en sus rostros. Muchas gracias. Tres escaleras embadurnadas de grasa negra. ¡Fuera! ¡Clap! La puerta de salida se cierra. Cielo azul y aire espeso. Saque el papel arrugado fuera del bolsillo de su pantalón y confirme la dirección. Deprisa porque en los niños el tiempo se dilata, se relativiza, y un segundo es infinito.
Hay que correr si el tiempo se acaba. Hay que cruzar calles estrechas que desembocan en calles aun más estrechas. Hay que preguntar dónde queda Jhon F. Kennedy. ¿Jhon qué? Jhon - F - Kennedy, me podría decir dónde queda. Le van a preguntar a su vez hacía donde se dirige exactamente. Usted no puede seguir diciendo que va hacía Jhon F. Kennedy, debe ser mas especifico, más concreto.
Indique son su dedo los números ilegibles por la tinta que se ha corrido y el papel casi roto. Si no le entienden, puede decir que va a la calle de los Negritos; que hay una feria, que usted es uno de los promotores de lectura. ¿Promotor de qué? ¿Lectura? ¿Eso qué es? No se preocupe si tarda en responder. El abuelo de ojos azules sonreirá, con la explicación y con el sudor en su frente. Esa sonrisa recupera en un instante años de vida y con ellos, la memoria. Ah, joven, hubiese dicho antes, esa calle queda por allí. Un dedo inflamado por la artritis señala una cumbre de cemento, tan alta que las casas parecen a punto de desplomarse. Escuche al anciano y camine hasta allá sin dudarlo. La música que sale de una carpa blanca donde reverbera el sol de la tarde, lo atraerá igual que a una rata de hamelín. Cuando esté cubierto por la fresca sombra de la carpa va a estar seguro de que ya llegó.
Cientos de ojos inmaculados cuyo centro es un abismo de preguntas lo miraran tantas veces como sea posible resistir a la resequedad de los ojos que no se lubrican si el parpado no los cubre cada seis segundos. Tome el micrófono lo más rápido posible antes que su pasividad los desilusione. ¡Hola niños! ¿Cómo están? ¿Cómo va el colegio? ¡MUY BIEN! será la respuesta.
Todos ellos sonríen, bailan, saltan de sus asientos cuando ven llegar a los amiguitos, preguntaran por el libro que en las manos tiene, preguntaran también por los libros dentro de la caja viajera, preguntaran cómo se llama usted y tambien cómo se llama el señor que detrás suyo tiene plastilina en las manos. Paulo-Takemura-San(先生) Responderá usted: maestro en el arte milenario de moldear, con masitas de colores, muñecos quitapesares, hadas, gorgonas, minotauros, duendes, elfos, leviatanes, unicornios, gnomos, brujas, sueños, aventuras, héroes de tiempo inmemoriales.
Después se presentará usted: cuál es su nombre, que le gusta hacer y por qué está allí. Su nombre es Juan, recuérdelo, es promotor de lectura de un proyecto de sensibilización llamado Comunidad Lectora. Cuando termine la presentación comience a divertirse. Primero leerá un cuento. Pagina por pagina les irá indicando las ilustraciones del libro. Si preguntan responderá, si no preguntan, será usted quien deba hacer las preguntas. No considero que esto último sea necesario.
Los niños son tan curiosos que no lo dejaran respirar, le saltaran al cuello para que los escuche primero, halaran de la pernera del pantalón o la camisa, lo tomaran de la mano para que los acompañe. Siga leyendo y palabra más palabra más palabra más palabra resultará en un país maravilloso donde los niños se perderán como le sucedió a Alicia.
Conocerán cosas increíbles y vivirán aventuras maravillosas; sentirán en sus oídos el rumor del rio que no ven; sus manos tocarán la dulce frescura de las frutas que caen de arboles gigantes; sus labios probaran la miel de las abejas de cristal que vuelan por millares en un país florido; sus pasos los llevaran hasta cuevas habitadas por osos polares con miedo al frio; y, si no es por el tiempo, también conocerían el África de las gacelas azules, la Antártida de Aquaman, el país de los houyhnhnm donde el viajero Gulliver encontró caballos que razonan sobre política, leyes morales, filosofía y zoociología equina; conocerían estas tierras y muchas más que solo visitamos si volamos en un aeroplano hecho de sueños y fantasía.
Cuando termine su lectura y, usted y los niños, salgan del país de las maravillas, recibirán de mano de Paulo-Takemura-San (先生) toda la plastilina que necesiten para crear su propio mundo de seres mágicos, tierras ignotas y héroes similares a ellos mismos.
La tarde pasará tan rápido que usted sentirá que lo vivido fue un Déjà vu, fue fata morgana, una ilusión óptica, un espejismo o un sueño. Pero no es cierto, usted estuvo en la calle de los Negritos, contando cuentos y moldeando historias con masitas de colores, usted estuvo en un sitio donde las casas parecen a punto de desplomarse y los niños lo jalan de la pernera del pantalón para que los acompañe. Todos quieren quedarse, pero usted y yo debemos continuar nuestro viaje hacia otra comuna, hacia otra calle parecida a esta, donde niños como estos lo esperan, sentados en sillas blancas, a que llegue y les lea cuentos, muchos cuentos, para que la vida se alegre y los muros de la tristeza y la soledad se derrumben con la sonrisa de un niño.
BARRIO MIRAMAR... SECTOR LOS NEGRITOS
MIERCOLES 4 DE FEBRERO
MIERCOLES 4 DE FEBRERO
El calor sofocante de la tarde, el desgaste, y la necedad de los niños y niñas participantes fueron algunos factores presentes en el desarrollo de esta feria, pero pese a ello, logramos nuestro objetivo de brindarles un espacio alterno y diferente a los espacios que la escuela y la calle les brindan para entretener su tiempo.
En esta lectura nos encontramos con las grandes deficiencias y problemáticas que tienen los niños de estos sectores alejados de la ciudad, donde la calle ha empezado a implementar su reglamento y la escuela pierde fuerza y vitalidad en la formación de estos niños, dejando que la agresividad y otros factores que no permiten la sana convivencia estén imperando aún en los más pequeños.
En este contexto poco afirmativo, pero con toda la voluntad y las ganas de llevar la literatura a estos espacios, desarrollamos algunas actividades en la que los niños pudieron integrarse y dejarse conmover por los relatos y las cosas que se fueron contando, por sus propios relatos, sus situaciones, y sus dificultades. Este fue un espacio para adentrarlos en esos viajes bellísimos que nos permite hacer los cuentos y la literatura misma, escucharon la voz de otros personajes que no son muy comunes en su historia, vieron situaciones distintas a las que cotidianamente viven, resolvieron otros conflictos que nunca habían tenido y se olvidaron por un momento de la realidad hostil que los rodea.
Estas ferias se van convirtiendo a lo largo de su recorrido por las comunas y las vidas de los asistentes, en una opción de paz y convivencia, un ejemplo viviente de que vale la pena apostarle a la vida y no a la cultura de la muerte y este es precisamente el mensaje que hemos ido dejando, no solo en esta esquina del barrio, sino también en cualquier esquina de la ciudad a la que lleguemos con nuestros libros y nuestros cuentos.
En el transcurso de la lectura y el juego de las adivinanzas, las tensiones se fueron disolviendo, como se fue disolviendo también el tiempo que teníamos para estar juntos, ellos fueron entendiendo nuestro objetivo y dejaron que guiáramos ese viaje al interior de la literatura y también al interior de sus vidas, para que descubrieran esas cosas maravillosas que no pueden ver cuando se levantan en las mañanas y abren sus ojos y lo único que puede pasar es que se choquen con el muro que impide sus sueños, ese muro infranqueable de la pobreza y las pocas oportunidades que tienen en sus bolsillos.
Entendimos al salir de este lugar, que es uno de los sectores más urgidos de literatura que hayamos encontrado en todo nuestro recorrido y aunque la feria terminó satisfactoriamente, nunca es suficiente y ahora les toca a ellos cultivar la semilla para que algún día pueda fructificar y tengan la fuerza necesaria para tumbar los muros.

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