jueves, 26 de febrero de 2009

Pato en buseta 25.2

CINE LITERARIO
I.E. MERCEDITAS GÓMEZ M.
ANTES DEL ATARDECER
El agotamiento, la presión y el stress hacen que el cerebro nos juegue malas pasadas y esta es una de ellas. Sabía que en la agenda tenía programadas varias actividades, también sabía que debía asistir a varios lugares y además tenía el compromiso de revisar una tesis de maestría. Con todo este sancocho metido en la cabeza comencé a darle salida a cada uno de los temas, pero el agotamiento puedo mas.
Subí a una buseta, la cual tomé en un paradero, frente a un motel, me sente en la parte trasera, pero esta vez en lugar de comenzar a leer a Augé comienzo a leer un cuento que escribí, lo demás se repite, misma hora, misma bajada, tanto que parece un deja vú.
Lo que no entendí es por qué me encuentro en Bariloche, hablando con una chica de gafas, por qué Carmen esta con nosotros. Tampoco se por qué termino estando en Buenos Aires, compartiendo cosas con Leandro y con Matias y vestido de uniforme de colegio.
Asi que me bajo de la buseta en la iglesia y camino para entrar al colegio, en mi mente solo está el deseo de llegar al sitio donde voy a ver una película que se llama Antes del atardecer, que es la continuación de una que habíamos visto el lunes, Antes del amanecer. Pero cuando estamos a punto de empezar me veo envuelto en algo parecido a una serie de televisión, chicas y chicos con uniformes se cruzan, se miran, y luego se ubican en los sitios que determinan los profesores.
La persona que viene a presentar la película hace una introducción sobre la formación de una comunidad lectora y sobre algo que se llama presupuesto participativo, casi todos escuchamos atentos, pero ella está allí dispuesta a estropearlo todo. En un principio parecían cuatro amigas que desnudaban en la oscuridad de la sala los secretos de sus noches y rumbas locas. Y llegue a pensar que solo era un comentario que pasaría después de unos minutos. Pero cuan equivocado estaba, ella seguía hablando.
Hablaba, manoteaba y quería llamar la atención.
Su espectáculo rueda a la par de la película, nadie le dice nada pues esta diva se cree intocable. Se pavonea oronda para los muchachos de las filas posteriores, los cuales a punto de soltar la saliva por sus labios, celebrar cualquier ocurrencia de la divina.
Esta Antonella criolla sin importarle sus compañeros ni los docentes ni nadie, es secundada por un grupo de niños pupys y sobraditos que con sus venias y alabanzas la convierten de la noche a la mañana en una de la divinas.
Cansada de esta actitud de sobradez y de irrespeto, una joven inquieta e inteligente, decide solicitar silencio ante tanta patanería, pero es saboteada por el séquito de galanes y cómplices, e indispuesta de tal manera que termina retirándose de la sala. Otro triunfo de la imbecilidad humana que se escuda en escusas tontas y afirmaciones vacías como "son jóvenes, déjalos".
Mientras la joven se retira siento una impotencia tan grande que me provoca pararme y expresar mi inconformidad por lo ocurrido y pedir silencio, pero al verme el uniforme, me cohibo y agacho la cabeza, pues pienso que también me van a sabotear, pues al tener uniforme, yo soy uno de ellos.
Luego de estos incidentes por fortuna la película termina y quedamos pendientes de la tarea que tendremos que presentar a la profesora de español y allí, con el ensayo que vamos a elaborar sabremos verdaderamente quién o quiénes son los "Patitos feos".
Una frenada en una curva me despierta a una cuadra de la iglesia de Nuestra Señora del Santisimo Sacramento, que es el sitio donde me tengo que bajar para llegar a la Institución Educativa Merceditas Gómez Martínez, aún somnoliento de la pesadilla que acabo de tener entro y me dirijo a la cafetería a pedir un tinto y procedo a irme para la sala de cine donde los jóvenes como querubines esperan el inicio de Antes del atardecer.

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