miércoles, 11 de febrero de 2009

I.E. Upegui, Pajarito Cine literario


MI VECINO TOTORO
Si digo que es una de mis películas preferidas (animadas o no), y que son muchos los que piensan igual, que encanta a niños de tres años y a críticos refinados, probablemente aquel que no la haya visto se hará una idea falsa y se llevará una decepción; porque es una película muy simple y humilde, y es grande en su misma pequeñez. La perfección de "Totoro" es esa propia de las obras materialmente pequeñas y elementales. No abruma, no encadila; uno se enamora sin darse cuenta.
La virtud más característica de Totoro sea el gozo. Hay un tono de gozo, de esa felicidad simple e intensa, propia de la infancia, que pocas veces (si es que alguna) ha sido plasmado en una obra de arte con tal maestría. Las primeras escenas son características: la excitación de las niñas al llegar a la casa, sus risas al recorrer las habitaciones (Mei copiando los movimientos de su hermana mayor) y la dicha de ir a buscar agua al arroyo... Y también (otro de los momentos perfectos), el momento en que las hermanas se levantan de la cama, en la noche cálida de luna llena, y salen afuera con Totoro.
La película puede dividirse en tres partes de media hora cada una:

La casa nueva: El padre y las dos hijas (Mei y Satsuki) llegan a la nueva casa. Exploración gozosa de las habitaciones y los alrededores, y descubrimiento del árbol gigante: un alcanforero "sagrado". Aparición de las bolitas de hollín ("Makuro Kurosuke"). Conocen a la abuela de la casa vecina, y al nieto tímido y huraño (Kanta). De noche, el fuerte viento asusta a las niñas, que ríen para ahuyentar los miedos (y a los Makuro Kurosuke9 Despúes la familia visita, en bicicleta, a la madre en el hospital.

Totoro: Mientras Satsuki asiste a la escuela, Mei vaga fuera de la casa y descubre al Totoro pequeño. Persiguíendolo descubre al mediano, y luego, en el interior del árbol gigante, llega al refugio del Totoro gigante. Más tarde, la familia presenta sus respetos ante el árbol sagrado. Al otro día, el padre va a la Universidad, Mei no soporta la ausencia de su familia y su hermana debe hacerle un lugar en el colegio. De vuelta a casa, empieza a llover, y Kanta les presta el paraguas. Al atardecer, salen a devolver el préstamo, y a esperar al padre a la parada de autobus. Llega retrasado, ocasión del segundo encuentro con Totoro, y aparición del Gato-bus. Las hermanas siembran las semillas "mágicas". En la noche calurosa, de luna llena, las niñas se levantan de la cama, asisten con los Totoros al crecimiento mágico de los árboles, vuelan con el viento, y soplan la ocarina en la cima del árbol. A la mañana siguiente, las semillas muestran sus primeros brotes.

Buscando a Mei: Pequeña crisis, con la enfermedad de la madre y la pérdida de Mei. Mientras el padre trabaja en la ciudad, y las niñas visitan la huerta de la abuela vecina, llega un telegrama alarmante del hospital. Satsuki se encarga de llamar al padre, y trata de soportar la presión emocional, para cuidar de su hermana menor. No puede evitar, sin embargo, irritarse con ella, y más tarde la misma hermana mayor es la que se quiebra imaginando la posible muerte de su madre. Mei entonces escapar rumbo al hospital con un choclo de la huerta, confiando que esto devolverá la salud a su madre. Naturalmente se pierde, y Satsuki debe salir a buscarla, con la ayuda del vecindario. Al fin se decidirá a buscar la ayuda de Totoro...





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